19 mayo 2015

Verde

Mis ojos están llenos de campos sembrados, de arboledas, de hojas. 
El verde se refleja en sus ramas, y en las casas de rancho con vacas y gallinas.
Mis ojos son monte hacinado con viento violento, zumbante, perdido.

Verde bosque con piñones frescos, frutos inalcanzables, planos seriados,
montañas  de azules que reflejan ríos, caudales de mezquites sombríos con racimos de heno
y nidos de abandono.

Abundancia, horas, caminos, sed, sueño, hambre, tormentas, soles, lunas...
Mis ojos comen luz, muerden cielos y pastan olvidos. 

08 febrero 2015

caminos

Yo soy una montaña y la carretera
mi torrente sanguíneo. Respiro mejor cuando por las ventanas pasan árboles, nubes, aves, cielos, concreto, luces, humo, niebla, antenas, soles.

Gris humo, gris niebla, gris frío,
verde opaco, terroso.,
concreto, amarillo que guía, luces en par, lejanas y cerca.

Comienza la noche, antes de la luna que no estará, averigua la hora, la que no deja ver, la que ciego te conmueve.
Inquieto, inquilino, inquisidor...

Soy un árbol...pero no cualquiera sino aquél, grande, victorioso y solitario.

Nunca arboleda, nunca perdedizo o difuso...aquel claro, que divisas de noche y día, que invita al abrazo pero lejano, no cualquiera.


17 enero 2015

Antes de Navidad

Ese es un avión 
Pero yo imagino una luciérnaga
Es más, un puño de luciérnagas 
Y un campo quemado, leñoso,
Como de eso que cuando niña volaba elotes con plumas de aves que dejaron su rastro.

Ese no es un avión pero vuela alto,
Su pecho amarillo, su vuelo inquieto.
visita la calle por la que circulaban bicis presurosas y evasivas al castigo. No éramos uno sino varios juguetones, que ahora su distancia va más allá del tiempo.

Ese es él con un puño de fuego 
Que carcomé mi recuerdo, y que besa mi mejilla cuando calla.

13 octubre 2014

mi corazón

Mi corazón  no es más que un condominio clasemediero,
tendencioso y montonero,
con paredes húmedas y ventanas polvorientas, abiertas, olvidadas.

Mi corazón es un cuarto de tiliches, cúmulo de libros e imágenes roídas, deambulantes, húmedas, amarillas.

Mi corazón habita en los rincones luminosos, descarado y burlón. 
Con mirada fija y visceral recuerda, vociferando entre sueños, los ecos sombríos del pasado,
de los años todos y ninguno. 
Oloroso, acuoso y ordinario.

Mi corazón precisa compañía, soledad, sonidos, melanina... ese que late obsesivo, arrítmico, ese que me carga y me soporta... Ese.